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miércoles, 7 de septiembre de 2011

El tiempo es valioso no le pierdas, INVIÉRTELO.

Había sido imposible olvidarle, pero tenía que rehacer mi vida como todos mis amigos me aconsejaron, todos me decían:
-Sal conoce gente, y verás como alguno te hace olvidarle..


Sábado 20:00 pm
Llegaba tarde, pero bueno, unos vaqueros, una camisa de cuadros y unas deportivas algo informales, el pelo con dos botes de laca, y.. ¿para que engañarnos? Usé bastante maquillaje..
Me disfracé con un traje de madurez, una mirada interesante y una sonrisa de papel, poco estable, pero aguantaría unas horas,  me tiré diez minutos en el espejo practicando poses..
¿Con morritos, ojos achinados..? no demasiado forzado .. pensé.
¿Mirada penetrante y sonrisa hacia el lado..? puf, es que va a notar que no soy así.


Después de una hora y cuarto vistiéndome y pensando en como actuar hacía él, decidí dejar de engañarme, él no era quien yo quería que fuese de verdad, no me sentía preparado, prefería quedarme en casa pensando en la persona que de verdad quería, aunque ya fuera algo imposible.


Tras razonar.. 15 minutos, decidí enviarle un sms..
" Ola feo, q verás q no voy a podr qdar oy, sk se a puesto malo mi ermano y tng q cuidarle, ya ablms mua".


Patético soy, pensé. Un chaval guapo, simpático como él, y yo aquí dándole plantón; me estoy contradiciendo hace un rato, pensaba lo contrario, puf... 


Tenía que dejar esas charlas con mi subconsciente, siempre me traían calentamientos de cabeza, en fin, decidí quitarme las lentillas, ponerme el pijama, fuera maquillaje y adiós a la sonrisa de papel, la mirada interesante y el traje de madurez.


Debía dormir y pensar sobretodo pensar, que me traía de bueno pensar tanto en él, lo había fastidiado todo, y estaba jodido, bajo cero, hundido, eramos los peores enemigos, y antetodo yo no iba a perder mi orgullo después de las cosas que me había llamado.
Debía razonar que cambiaría para que al despertar el domingo, la sonrisa no fuera de papel, la madurez fuera demostrada y mi mirada volviera a ser la penetrante que había perdido desde hacía casi doce meses.