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martes, 26 de julio de 2011

No existe el miedo escénico, si usas cuatro de tus sentidos y por supuesto, tú oido.

Creyendo que no había nadie en la sala me choque con el viento,
pensando que tú me oías canté en silencio,
sabiendo que ella me estaba viendo lo hice corriendo,
suponiendo que vosotros estabais durmiendo andé a gatas en contra del tiempo,


Sabía que el foco que me daba en los ojos era potente, pero esa sala estaba a rebosar,
canté en silencio, el miedo escénico me embriagaba, sabía que ella me veía e intente hacerlo lento,
pero el tiempo corría la gente abucheaba, y tuve que huir hacía el sitio más lejano de mi subconsciente..


Tocaba la segunda canción, agarré el micrófono con toda la fuerza, escurría un poco, estaba sudando de los nervios, intentaba desgarrar la voz, para darle más enfoque a mis sentimientos, el diafragma me temblaba, pero tenía que pulir ese movimiento irregular, e inmediatamente, ya estaba llegando al final de la canción, gran nota la que me llegaba, un solo que irremediablemente debía hacer bien, y ahí al pie del cañón y evidentemente con bastante miedo, lo hice, sin pensar, me quedé pleno en el foco, para no ver nada, para dejar de temblar, la nota seguía y la potencia no bajaba..


Acaba con un ligero toque de piano, y el chás de la batería.


Aplausos, silbidos, los asientos vacíos la gente de pie, y ese escenario lleno de rosas, por primera vez.



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