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lunes, 2 de mayo de 2011

Perspectivas de una vida de desilusiones.

Creamos que partimos de cero, confiamos y decimos, pero cuando has sido apaleado, y siempre te han dicho, "ya no más palos", te han lanzado uno más y has vuelto a caer, levantas la mano, asomas la cabeza, y sigues el camino mirando al suelo..


Encuentras a personas en él, y cuando las conoces se te ilumina la mirada, pensando que ellas no serán igual, que ellas te tratarán bien, pero te dan otro palo.


Pienso, que en esta vida lo que uno debe hacer, es cuando conoce a alguien confiar en él desde cero, pues esa persona no tiene culpa de tu pasado, ni de lo que hayas sufrido, si confías en él, y resulta ser el indicado, no te arrepentirás de confiar en él, joder, y sino lo es, te llevarás otro palo, pero míralo por el lado de.. "¿Qué más da el golpe FUERTE o MÁS FUERTE vas a sufrir igual, no?"


Dicho esto me queda decir, que con todo y con eso, conocer a una persona "especial", es tan bonito, esa sensación de cosquilleo, esas ganas de llamarle a todas horas, de verle, de echarle de menos, de conectarte solo para hablar con él, es una sensación increíble, de veras, lo más bonito de todo esto, es ir poco a poco, que todo vaya surgiendo, y sobretodo no forzar nada, los sentimientos van surgiendo solos, esto es el comienzo.


Tú y yo, en un rascacielos, con vistas al Empire State, todas las luces de New York encendidas, los cláxon de los coches, las sirenas, los gatos de los tejados, y los sonidos de la noche..
La noche, toda la noche sentados en esa terraza de ese Ático de la planta 56.
Un piano en la habitación, una voz que nunca se cansa, y miles de canciones que poder dedicarte a ti, y a la Luna nublada de Manhattan.







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