Un gran hijo de puta, aquel que me hace daño a las espaldas, sonríe si yo lloro, le gusta verme sufrir, el resurgir de mis llantos, hace que el ría a carcajadas, me escupes los sentimientos, saboteas mis pensamientos, arañas mis opiniones, muerdes mi voz y pisas mis sentidos.;
Incompetente, pelele, insuficientemente demente de sentidos frecuentes me siento, cuando crees que eres superior a mí y me conviertes en un personaje inerte.
¡Conseguí, lo conseguí! me hice valiente, cada bofetada la convertí en balas contra tu calma, cada insulto, cada reproche, los convertí en patadas contra tu subconsciente, o me matas tú, o te mato yo, y debo demostrar que soy fuerte, mucho más fuerte que cualquier ser terrestre.
Quien ríe último, ríe mejor, y reiré hasta el día de mi lejana muerte, cobarde.
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